Porque no todo va a ser comer en Navacerrada (que también), hoy os proponemos un agradable paseo por las inmediaciones de la localidad, muy agradable y tranquilo, apto para toda la familia y con premio final.

Se trata del camino a la Ermita de San Antonio, de aproximadamente un kilómetro y de unos 20 minutos a paso tranquilo, si se parte del aparcamiento ubicado en la Glorieta de los Ingenieros, en la M 601, o el doble (unos 2 kilómetros) desde el centro de Navacerrada.

En el aparcamiento caben una treintena de vehículos aunque, de estar lleno, se puede girar en la rotonda hacia Navacerrada y aparcar en las inmediaciones.

Este sendero, además de camino a la ermita, es también el punto de partida de una ruta algo más larga, la Dehesa de la Golondrina, de unas tres horas de duración pero que, sin grandes dificultares ni desniveles, permite disfrutar de hermosas vistas de San Lorenzo del Escorial y el Monte Abantos, así como de Los Siete Picos, La Bola del Mundo y La Maliciosa. También puede hacerse en bicicleta.

Partiendo del aparcamiento, debe tomarse el camino de la izquierda. En su primera parte, hasta la ermita, el camino discurre en las cercanías de un frondoso bosque de robles y jaras, con bonitas vistas del pueblo de Navacerrada.

El paseo resulta especialmente recomendable en otoño, como podéis ver en las fotos, aunque en primavera también está precioso.

Y tras esa pequeña caminata, el premio: la ermita.

Una pequeña construcción de piedra que a los más pequeños les encantará. Está dedicada a San Antonio de Padua y acoge todos los años, el 13 de junio, una romería con que los habitantes de Navacerrada honran a su patrón.

Un lugar lleno de encanto.

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